Que la muerte no me encuentre debiéndole a cada santo una vela, que la mirada que me dé sea de satisfacción por haberme encontrado finalmente después de tanto buscarme.. Que su abrazo hacia el infinito sea de piedad y de confortación, que no me corrija las palabras, ni las acciones ni las decisiones, que mi encuentro con ella sea de pura risa, porque nada aterroriza mas que una risa bien sonada, Que las huestes de enemigos que se inventaron solos, se caigan de la decepción de no haber logrado nada con sus odios y sus malas intenciones. No me ilusiona una batalla contra ella, a estas alturas, ya yo gané y desganada no hay. Mucho dijeron sobre ella, pero esta tan segura que va a ganar que te da una vida de ventaja, no sé si en estos años vividos saque ventaja alguna, siempre tuve lo que quise, siempre conseguí lo que quería, a veces, solo por estar en el momento indicado y con las personas indicadas, así que podría deciros que hasta de suerte he gozado.
No es aciago el momento cuando sentado a la mesa la he encontrado frente mi, y todas esas veces le dije: "Pásate después!" y la muerte, como obediente cortesana, se marchó muchas veces, tantas que ya no la recuerdo y la desconozco hasta en su aroma. La compañía de un buen ron, siempre solidario y amigable, nunca negándose a compartir con un buen tabaco cubano, en esas noches de pensamientos acelerados, insaciables y místicos, no me dejaron jamás que sintiera que la vida era un sin sentido, al contrario, la combinación de estos amigos es infalible, a veces perniciosa y otras justificada hasta el ultimo suspiro.
En los primeros 50 de vida, el favor me lo he hecho yo mismo, ya las cuentas no son las iguales, ni los valores son parecidos, todavía pago algunas rencillas antiguas de gente que no supero a sus contadores, de quienes no ven el bosque sino el árbol y bueno, no se puede complacer a todos todo el tiempo, los dejo a cuenta de esa misma muerte que siempre coquetea con los mas atormentados, los dejo.
Hoy mas que nunca estoy por mi cuenta, a mis anchas y en lo mio, nada es perpetuo, todo es circunstancial, las contradicciones del hombre son parte de la cotidianidad y nunca se está del todo dispuesto, mas bien, se es resistente a los embates de esas contradicciones, que vayan haciendo fila aquellos que quisieron verme caer, porque es mas facil contarse los pelos de la barba que esperar a ver si me resbalo y me rompo, alla van!!! arrebatados de incoherencia y perseguidos por sus propios vestigios de inmundicia, yo los dejo, porque generalmente dan vuelta en circulos y al cabo de un rato se aburren.
No me esperen, por ahora no me detengo, porque he construido una dinamica que hoy se mueve sin que yo haga el minimo esfuerzo, les tengo para rato, asi que, muerte: Pásate despues!
Soy el capitán de mi alma, soy el dueño de mi destino.